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Historia del Teatro en Patagonia

Tanto el Teatro como la Performance se caracterizan por ser hechos únicos e irrepetibles, prácticas artísticas efímeras que se disuelven luego de cada representación. Historizar dichas prácticas significa reconstruir cada acción a partir de documentos indirectos vinculados con la puesta en escena.

Dramaturgia y Dirección (Apuntes sobre el teatro en la Patagonia Austral) (1)

La renovación en el teatro patagónico actual se relaciona con la intervención sobre la escena de un dramaturgo-director/ dramaturga-directora, con el objeto de concretar una idea de lo teatral que promueva una renovación de la tradición teatral patagónica, y que, a su vez, le permita diferenciarse de la forma teatral establecida en la región, más bien ligada a un cierto realismo ingenuo que se desarrolla en el marco de un sistema teatral que -aún hoy- funciona desde muchos aspectos como espejo del sistema teatral porteño. En este trabajo nos detendremos en las propuestas de Juan Carlos Moisés, Nené Guitart y Diego Araujo, dramaturgos-directores de tres generaciones distintas, con propuestas muy diferentes entre sí. Tres formas de posicionarse frente a las posibilidades concretas de producción y de transformación de la escena local.

Querida Emma, Esquel

Se trata de una renovación de la mirada teatral desde y –fundamentalmente- sobre la Patagonia austral. Este cambio puede ubicarse temporalmente a mediados de la década del noventa del siglo XX, y se proyecta hasta la actualidad, con ciertas intermitencias y discontinuidades, como una figura que no termina de concretarse. Decimos desde la Patagonia, porque  aparece un trabajo de escritura situado en la región, y sobre la Patagonia porque se trata de propuestas fuertemente ancladas en el territorio, que atraviesan la identidad teatral patagónica.

grupo 'Efectos colaterales' Esquel
El animal que todos llevamos adentro

Antecedentes:

Una de las dificultades que tiene la investigación teatral en la región es la falta de estudios previos que nos permitan establecer constantes. Para tratar de comprender el alcance de la figura que propuesta, tomamos como base documental el archivo virtual del Centro Patagónico de Documentación Teatral. De este modo pudimos observar  que entre unas doscientas obras de teatro en Patagonia catalogadas en dicho archivo,  encontramos dieciséis casos de dramaturgos que eran a su vez directores de la puesta. Teniendo en cuenta las trayectorias individuales y grupales, fue posible observar las siguientes características:

  • Directores/as que ponen en escena una obra de su autoría, pero que generalmente el grupo selecciona textos de otros dramaturgos (serían los casos de Miriam Inostroza o Mario Canales en Santa Cruz; Ramiro Aibar en Chubut. Estos trabajos suelen ser el resultado de un taller de dramaturgia.

  • Dramaturgos/as que en algunas ocasiones asumen la dirección de sus obras, pero que en general, participan en ellas desde otros roles (Eduardo Bonafede en Tierra del Fuego, o Elbio Mellado en Chubut). En estos casos, el texto no se transforma necesariamente en un texto autónomo del espectáculo, suele ser material para la escena y es el director/a en diálogo con este autor quien determina la puesta.

  • Actores y actrices que concretan un trabajo de dirección y dramaturgia como resultado de una búsqueda particular (Maribel Bordenave y Carlos Maria Rios, Andrea Despó en Chubut, Carla García y Claudio Ferreyra en Tierra del Fuego).

  • Directores y adaptadores, como el caso de los titiriteros y narradores, que suelen trabajar a partir de una idea previa o un cuento (Mariana Libenson; Roberto Sancho; Natalia Salvador; Dagoberto Merino; Claudio Barrientos (Chubut)

  • Dramaturgos que asumen la dirección de sus obras, como parte de un proceso grupal específico (Juan Carlos Moisés, Gustavo Rodríguez, Nené Guitart, Yamila Grandy o Diego Araujo, en Chubut).

 

Esta última idea es la que nos interesa desarrollar en este trabajo. Se trata de dramaturgos que arriban a la dirección como forma de dar respuesta a sus propios interrogantes sobre la escena, y de generar fortalezas en un teatro que se ha pensado históricamente como débil.

Transformar esa debilidad en fortalezas es justamente uno de los puntos que caracteriza el trabajo como dramaturgo y director de Juan Carlos Moisés, quien hace del despojamiento y el espacio vacío una manera de llenar la palabra, o Nené Guitart cuando cuestiona permanentemente sus propios hallazgos para dar lugar cada vez a formas nuevas, o Diego Araujo que construye sus propuestas imbricando lo musical y lo teatral en un tipo de estructura en la que la función dramatúrgica se comparte entre ambos lenguajes.

(Fin primera parte)