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Premio

Teoría y Crítica

Esta sección reúne diversos materiales vinculados con el análisis crítico del teatro y la performance, con el objetivo de difundir y fomentar los estudios teatrales y performativos en Patagonia o referidos a grupos regionales.

Comodoro Rivadavia, viernes 27 de noviembre del 2015

Instalar la acción en el espacio público para que ‘algo suceda’

TEXTO: María Cecilia Perea

Como hemos señalado en trabajos anteriores, la urgencia por decir que surge de todo contexto conflictivo, encuentra en la performance una estrategia discursiva acorde al momento y una herramienta artística única. Ningún otro arte tiene la inmediatez de la performance, ningún otro tipo de manifestación artística puede potenciar esa urgencia por decir como el arte de acción. Aunque también, en ningún otro arte la relación obra-artista es tan directa y con límites tan difusos entre sí. Esta particularidad trae aparejada una superposición entre el discurso de la obra y el discurso del artista, imposibles de deslindar en el ‘yo-aquí-ahora’ de la performance, que potencia la dimensión política de un discurso que irrumpe más que nunca desde la esfera de lo privado hacia la esfera pública.

Negado el dialogo y la posibilidad del intercambio, la lucha docente se inscribe en los cuerpos más que nunca. Ante la falta de interlocutores, la acción transforma el silencio del otro en respuesta. Son posicionamientos territoriales que transforman los no lugares en espacios de acción. Espacio dado ya desde otras luchas y otras manifestaciones, porque en Comodoro Rivadavia ocupar las intersecciones de las rutas 3 y 26 o 3 y 39 -principales itinerarios petroleros- significa poner en acto una demanda. Asambleas permanentes en las escuelas multiplican los focos de atención de una protesta que se sostiene en el tiempo (desde el 23 agosto al 6 de noviembre) y se despliega en el espacio en itinerarios que vinculan centros y periferias.

Una presencia que se vuelve símbolo en edificios embanderados y en las pintadas que se realizan en las calles, frente a las escuelas. Esta vez, la marcha deja su huella y persiste en la memoria, se integra en lo cotidiano de cada institución, sale del edificio y busca en el espacio público el encuentro con el otro. Docentes, estudiantes y familias se integran en la acción de pintar. De este modo, el muro -memoria y huella de otras luchas docentes- se ha transformado. “Estar pintando” genera una visibilidad mayor a la del mural, la acción se vuelve doblemente performativa: pone en acto y es acto.

Tomar posición en el espacio y en el tiempo, de eso se trata. Inscribir las prácticas en procesos complejos que entretejen acciones y reacciones, que fueron perfilando nuevos itinerarios y generando otras tantas encrucijadas. Como la de las esquinas céntricas, donde la mirada se separa del suelo forzada a descubrir las voces que desde las ventanas de un primer piso se integran cómplices con los espectadores. Desde este palco improvisado se espetan discursos intercalados, las acciones construyen el sustrato sobre el que se sostiene un poema de Calleja. La acción transforma el espacio cotidiano, altera la perspectiva e introduce un nuevo elemento: el espacio privado -el que delimita la ventana- irrumpe en lo público. Aquí también la acción es doblemente performativa:

Yo bailo
Tú bailas
Él baila
Nosotros bailamos
Vosotros bailáis
Ellos nos inmovilizan
(Fragmento de Tiempos verbales de J.M.Calleja)

La acción aparece aquí como la realización escénica -una de las fórmulas con las que se traduce performance- de una poesía acción.

La performance aprovecha el pliegue, el intersticio, para producir una acción transformadora. Introduce una tensión entre lo específicamente artístico y lo que no lo es. En este caso, juega con un descentramiento que obliga al otro -al que primeramente ha constituido como tal- en un interlocutor obligado. Mirar, prestar atención, escuchar, percatarse de lo que se dice, y luego, en un segundo momento, comprender qué significa ese decir en el yo-aquí-ahora de la performance. Porque la acción obliga a tomar posición, aunque más no sea para producir un rechazo. Esta propuesta de intervención espacial juega con algunos elementos básicos de la teatralidad: la sorpresa obliga a prestar atención, la empatía lleva a la participación, y sólo después los espectadores son capaces de reconocer que la acción forma parte del reclamo docente.

El desarrollo de una performance artística en el marco de una acción reivindicativa o de protesta, forma parte del paisaje latinoamericano y por lo tanto ha estado presente de diferentes formas también en nuestra región, aunque no siempre pueda definirse como una acción artística. A continuación haremos referencia a performances realizadas en el campo específico de las artes visuales.

Bibliografía:

Augé, Marc, 1993, Los ‘no lugares’ espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona: Gedisa.

Fischer-Lichte, Erika, 2011, Estética de lo performativo. España: Abada.

Phelan, Peguy, 2011, L”Ontología de la performance: representación sin reproducción” en Taylor, Dyana y Marcela Fuentes (edits) Estudios avanzados de performance. México: FCE, Instituto Hemisférico de Performance y Política.

Perea, María Cecilia, 2014, Performance y espacio público. Comodoro Rivadaia: Vela al viento ediciones.

Sanchez Argiles, Mónica, 2009, La instalación en España 1970-2000. Madrid: Alianza Forma.

Taylor, Diana, 2012, Performance. Buenos Aires: Asunto impreso.

1 El texto que presentamos a continuación forma parte de la ponencia Instalación artística y acción transformadora: Comodoro Rivadavia en tiempos de performances leída en el marco de las II Jornadas de Investigación en Artes en Patagonia organizadas por el ISFDA 806. Comodoro Rivadavia, 27 y 28 de noviembre de 2014.